Page 41 - MemoriaVCongreso
P. 41
V Congreso Internacional, Pobreza, Migración y Desarrollo
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, del 5 al 7 de abril de 2017
Universidad Autónoma de Chiapas
No han faltado argumentos contrarios, centrados no tanto en la inviabilidad de la maniobra sino en su
irrelevancia práctica. Por ejemplo el comentarista Negrete Cárdenas en El Financiero (11-12-2015)
observa correctamente que los beneficiarios de un posible incremento del SM serían mucho menos que
los 6.7 millones de trabajadores mencionados en el informe preparado por los asesores de Mancera.
Según Cárdenas, 6 millones de los que declaran ingresos inferiores al salario mínimo pertenecen a una
de las siguientes categorías: cuentapropistas, trabajadores con patrón que no reciben un salario, sino
comisiones, honorarios o pago a destajo, empleados informales. Ninguno de los trabajadores que
pertenecen a una de estas categorías, recibiría el incremento del salario mínimo y quedarían poco más
de medio millón de trabajadores formales beneficiados. La conclusión del comentarista es que el
aumento del SM es un falso problema y se utiliza como argumento en periodos electorales con la obvia
intención de ganarse el apoyo de las masas empobrecidas.
Nos parece acertada la observación de Cárdenas (otros autores dan estimaciones hasta menores de los
trabajadores ocupados beneficiados por el incremento del SM), sin embargo la conclusión que
derivamos es totalmente opuesta. Consideramos que solo la creación directa de empleo por parte de los
distintos niveles de gobierno, aplicando un programa ELR, haría efectivo el incremento del salario
mínimo, por tanto las dos acciones se tienen que combinar realizando la maniobra pre-distributiva.
Según H. Minsky (cit. en Wray, 2015, p. 35), el salario mínimo es efectivo solo dentro de un programa
ELR, porque el salario mínimo para todos los que no encuentran trabajo, es nulo. Si agregamos a los
―desempleados‖ citados por Minsky, los subempleados pobres de la economía informal, podemos
utilizar el razonamiento de Minsky para elaborar una propuesta pre-distributiva para México.
Los términos de la discusión por tanto se mueven hacia otro problema: la viabilidad y conveniencia de
un programa masivo de creación de empleo del tipo ELR.
Un camino alternativo: el programa ELR para Chiapas
La propuesta Mancera es un primer paso hacia la formulación de una estrategia alternativa para reducir
los niveles de pobreza en entidades tan pobres como Chiapas.
A partir del concepto de políticas pre-distributivas que definimos anteriormente, consideramos que es
viable un programa de empleo garantizado por el estado a un salario mínimo constitucional. El
41

