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V Congreso Internacional, Pobreza, Migración y Desarrollo
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, del 5 al 7 de abril de 2017
Universidad Autónoma de Chiapas
cruzar. La asistencia humanitaria y el acompañamiento son a través de la palabra de Dios, por
parte de la Iglesia Católica en la Casa Emaús, dependiente de la Parroquia Santa María de
Guadalupe.
La palabra Emaus significa, ―primavera templada‖, representa un pasaje bíblico del Nuevo
Testamento, una realidad simbólica del albergue por el trasiego vivido por los repatriados
hasta llegar aquí, representa una parte medular de la fe cristiana con la victoria de Jesús sobre
el pecado y la muerte.Para quienes sobrevivieron en su intento de cruzar el rio o el desierto al
momento de ingresar ilegalmente a EE.UU representó una auténtica victoria sobre la muerte.
Dos de los entrevistados en la casa relataron esta aventura, Manuel y Roberto Carlos, el
primero cruzándolo durante 15 días con una mochila que pesaba alrededor de 30 kilos
cargando la comida del grupo, caminó hasta quedar completamente agotado y deshidratado, al
punto de entregarse a la Border Patrol para recibir asistencia, y el segundo al pasar dos noches
a la intemperie en el mismo desierto a punto de morir de hipotermia, ambos por haberse
separado del grupo que los conducía después de sufrir varias redadas.
Tan sólo en el 2015 por Acuña pasaron más de 42 mil repatriados, lo que convirtió a esta
ciudad como en el segundo punto fronterizo de mayor afluencia, solo por detrás de
Matamoros, Tamaulipas, y por encima de otros puntos de mayor importancia fronteriza como
las ciudades de Tijuana o Ciudad Juárez. El Instituto Nacional de Migración los recibe
únicamente con una hoja de repatriación y algo de orientación, como el indicarles el camino a
la central de autobuses, al comedor comunitario o al albergue Emaús, no sin antes atravesar un
ejército de especuladores financieros ambulantes que intentan cambiarles los dólares que
llevan consigo o los que están a punto de enviarles. En lo que va del 2016, del mes de enero a
marzo, por el albergue han pasado 413 personas, lo que equivale a 1,200 personas al año,
todos son varones de nacionalidad mexicana, deportados desde los Estados Unidos por no
tener documentos que avalen su residencia, cuentan con un promedio de edad de 35 años.
Provienen de la mayor parte del interior de México, pero resaltan los estados de Guerrero,
Sonora y Sinaloa, estos dos últimos pertenecientes precisamente a la región fronteriza del
noroeste de país.
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