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V Congreso Internacional, Pobreza, Migración y Desarrollo
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, del 5 al 7 de abril de 2017
Universidad Autónoma de Chiapas
¿Estamos frente a una nueva era mundial donde se ven a la alta múltiples acuerdos comerciales y de
apertura de fronteras, mientras que por el otro hay igualmente a la alta una tendencia de rechazo a
cerrar las fronteras y cruces humanos? La migración se volverá entonces para muchos una imagen de
una percepción negativa, peligrosa, y podría ser un fuerte pretexto para cualquier cosa.
Paralelo a esto va la práctica de ―la seguridad‖ que tiene elementos históricos como el de la defensa de
la soberanía nacional, apoyados por los aparatos del Estado policías, guardias nacionales, policías
fronterizas y fuerzas armadas, en retenes, interrogatorios, detenciones, vigilancia fronteriza. En suma,
en acciones de fuerza y violencia contra migrantes, quienes a pesar de que tienen el respaldo legal
internacional y nacional, ven cada vez más violados sus derechos de tránsito. Poco son los Estados con
suficiente voluntad para por lo menos hacer creer a la ―comunidad internacional‖ que son justos en sus
políticas migratorias y de seguridad.
Automáticamente entonces al migrante se le asocia con palabra punitivas, estigmatizado de ser el otro,
rechazado por su color, ultrajado por su miedo, engañado por su nacionalidad, se convierte entonces, en
una ―amenaza‖ para políticos, empresarios, clases sociales. El desdén, acompañado con algo de
compasión o lástima, con que muchos ojos los ven, los vuelven vulnerables. Pareciera que la sociedad,
una parte de ella, quisiera decirnos: ―no los queremos aquí‖.
Los atentados en el corazón europeo –Bélgica, España, Inglaterra, Francia-, han inttensificado por ese
hecho mismo, -además de reforzar la percepción social negativa en este caso del árabe-, las acciones
de las fuerzas de seguridad en barrios árabes; han ocasionado igualmente la salida para manifestarse de
grupos de la llamada extrema derecha (Bélgica), de grupos antimigrantes, ( Alemania, 120.000
refugiados llegados en diciembre, cifra que disminuyó a 21.000 en marzo de 2016, resultado del cierre
de la ruta de los Balcanes que impulsó Austria, llamado efecto tapón en la frontera de Grecia y
Macedonia ), y de anarquistas quienes había manifestado contra la militarización de las calles.
El caso alemán ha hecho también poner en duda el capital y futuro político del gobierno de la canciller
Merkel y los impactos sociales y culturales de una nación con un pasado particularmente especial. Los
mas de 180.000 peticiones de asilo al principo de año, es un incremento de 112% con respecto a 2015.
(El País, 2016: 5) Pero las disminuciones de llegadas de migrantes y refugiados son dice la prensa un
―alivio temporal‖ para el gobierno frente al millón de refugiados que acogió Alemania en 2015. A
pesar que la disminución no resuelve el problema, como cree el jefe del Consejo Europeo de
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